Brutal agresión en una comisaría de Fuengirola: cuando la defensa comienza desde el primer minuto.
En Escalante & Botello Abogados entendemos la abogacía como un ejercicio de confianza, criterio y firmeza. No empieza en el Juzgado, sino que comienza mucho antes, desde que la persona está detenida. Son momentos claves en los que el Letrado debe asumir, sin titubeos, la dirección técnica real del asunto.
Así ocurrió cuando Miguel Ángel Escalante fue llamado para asistir de manera particular a un cliente del Despacho. Un joven de nacionalidad marroquí que se encontraba en las dependencias de la Comisaría de Fuengirola detenido por la comisión de un presunto delito —del que después también se conseguiría su archivo—. Una asistencia que, como tantas otras, parecía rutinaria hasta que dejó de serlo.
Durante la entrevista reservada previo a prestar declaración policial, el Letrado advirtió lesiones más que evidentes en el rostro de su defendido. No se trataba de marcas leves ni compatibles con una resistencia a la detención, sino de signos claros de una agresión reciente. Mientras el cliente relataba haber sido golpeado brutalmente por un agente durante su custodia, otro de los policías entró para informar que el detenido pasaba a estarlo también por un presunto delito de atentado contra agente de la autoridad.

Lejos de aceptar acríticamente una imputación añadida sin justificación legal, el Letrado actuó como exige una rigurosa praxis penal, ello tras haber valorado que su cliente había sido sincero con él —la confianza entre abogado y cliente debe imperar siempre si se busca garantizar un adecuado ejercicio de defensa—. Solicitó al instructor que se hiciera constar en el atestado ya no solo su manifiesta disconformidad con la imputación, sino que interesó que quedara reflejado que se solicitaba la puesta a disposición del Juzgadodelas cámaras de seguridad de los calabozos.
Al día siguiente, conforme el detenido pasó a disposición judicial, fue su defensa quien volvió a poner de relieve la contradicción entre las lesiones que presentaba el detenido con la imputación que se pretendía sostener, ya que apuntaban, de forma inequívoca, en sentido contrario.
Se interesó de manera insistente la remisión íntegra de las grabaciones de los calabozos, conscientes de que la prueba objetiva era la única capaz de despejar cualquier duda.
La insistencia no fue casual ni retórica. Fue técnica y lo suficientemente eficaz para que el Juzgado acordara en consecuencia y librara el oficio oportuno hasta que, pasadas unas semanas las grabaciones fueron incorporadas a la causa.
El desenlace procesal confirmó lo que desde el primer minuto se había advertido: el cliente fue sobreseído de todo cargo por el presunto delito de atentado contra agente de la autoridad; sin embargo, el trabajo no terminó ahí. Cuando la defensa acredita que una imputación no solo es infundada, sino que puede encubrir una actuación ilícita, el compromiso profesional exige ir un paso más allá.
Por ello, actualmente el despacho ejerce la acusación particular, habiendo interpuesto una querella en la que se le imputa provisionalmente al agente actuante delitosde lesiones, falsedad documental, falso testimonio y detención ilegal, entre otro tipo de calificaciones jurídicas que deberán ser depuradas en el momento procesal oportuno. No por ánimo de confrontación, sino por exigencia de responsabilidady justicia.
Este caso, hoy objeto de investigación judicial y recogido por RTVE, entre otros medios, refleja con claridad nuestra forma de trabajar: confianza, criterio y firmeza.
En Escalante & Botello Abogados creemos que el buen abogado penalista es el que comienza la defensa desde el primer instante.
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